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miércoles, 2 de junio de 2010

José Miguel Bayro Corrochano “El hombre azul” Ubicada en el “Paseo de San Francisco”,

Puebla, México, acoge una obra monumental del artista boliviano José Miguel Bayro Corrochano | “El hombre azul” es una escultura de gran formato que, inspirada en la fortuna, revela a un artesano concentrado en su labor cotidiana.

Ubicada en el “Paseo de San Francisco”, en el centro de la ciudad de Puebla, México, pieza inspirada en el germen y origen de la transformación de los materiales, que dan lugar al vital intercambio en los centros urbanos donde se da la interacción entre los seres humanos.


El ARTESANO, personaje imprescindible en todas las culturas, transita desde los tiempos inmemoriales a lo revolucionario y contemporáneo.


Escultura que revela a un trabajador concentrado en su labor cotidiana.

De pie ve al futuro trabajando junto a una peculiar silla.

Acompaña al “HOMBRE AZUL” un discreto chorro de agua que nace de una fuente minimalista. Símbolo que da vida a una ciudad vigorosa.

Rostro relajado, dibujado y tallado en planos cortados donde se adivina una expresión visionaria y de esperanza.
Manos fuertes y bien formadas que nos hablan de los instrumentos con los que él se identifica y transforma los materiales.
La silla de tres patas nos recuerda la trilogía donde se asienta el concepto económico que mueve a las sociedades modernas: Producción, distribución y consumo.

La escultura está cubierta de talavera coloreada en tonos azules, sobre una cama de piedra blanca, donde el agua gravita y repite su ciclo.

De cerca, el espectador percibe como surge su abrumadora dimensión de 5 metros de alto y en proporción áurea (1.618). El conjunto nos habla del trabajo como una religión para los pueblos que buscan desarrollarse en comunión y con un espíritu abierto a un mundo mejor. Es una pieza con alma, ya que en su corazón guarda un “EQUEKO” (Dios boliviano de la abundancia).

El espectador-cómplice no podrá contener la tentación de registrar esta imagen para que perdure en su mente.

Así comienza el mito que hará retumbar en la conciencia del visitante, la pregunta perenne: “¿Quién construyó Tebas…?” (Mtro. José Miguel Bayro Corrochano http://www.josebayro.com/)

/www.lostiempos.com

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